Meditación en la vida real
Muchas veces pensamos que la meditación es un proceso complejo, que requiere cumplir ciertos criterios mitificados como sentarse en una montaña y quedarse con la mente en blanco por horas, sintiendo una paz profunda.
Esto se puede lograr después de mucho trabajo y experiencia.
Sin embargo, para principiantes, la meditación son pasitos pequeños, amorosos y compasivos.
Lo primero es saber que para meditar, solo hay que sentarse a hacerlo. Empezando con 5 o 10 minutos, lo que logremos, poco a poco. Sin juicio y sin expecativa.
Soltar toda expectativa, es que no esperes nada. Si estas solo pensando esta bien, si te sientes distraído y ansioso, también esta bien. El simple hecho de estar sentado, ya es un gran paso. No esperes ver colores, sentir paz inmediata o dejar la mente en blanco; solo permítete pausar, observar y dejar que suceda lo que tiene que suceder. De hecho lo mas probable es que lejos de sentir paz, comiences a sentir ansiedad, o miedo, pues nos enfrentamos con todo aquello que cargamos como creencias o pensamientos catastróficos, y sólo al verlos es que podemos ponerlos en el lugar que corresponden, con la dimensión que les corresponde para sanar. Solo lo que se ve se sana.
Por otra parte es fundamental no juzgarnos. Ser compasivos con nosotros, con nuestros procesos de pensamiento, con nuestros miedos a estar con nosotros mismos. Dejar de decirnos si los estamos haciendo bien o mal. Solo estar, observar, respirar y permitir que suceda lo que tenga que suceder. Lejos de juzgarnos, debemos de agradecer y reconocer el gran trabajo de simplemente estar haciéndolo.
Pausar, respirar y permitir, poco a poco se vuelve un proceso suave, natural. Es como un músculo que se va ejercitando, y si de 10 minutos, logramos encontrar ese espacio de paz, de luz, de calma, de regresar a nuestro ser perfecto de luz 1 segundo, ya fue un gran trabajo.
Meditar es poder tomar una pausa del torbellino de la vida, y más aún del torbellino de los pensamientos que tenemos de forma imparable y constante. Encontrar momentos de paz absoluta, independientemente de lo que este sucediendo, aprender a encontrar este espacio de vacío, de luz y de calma.